lunes, mayo 08, 2006

Negando los momentos posmodernos III



San José, lunes 8 de mayo del 2006

Querida Mamá Simona:

Escribo para contarte que estoy bien... muy bien... ¡Tengo muchas cosas emocionantes que contarte!!

Esta postal es de mis nuevas amigas... bueno, de un pedazo de cada una de ellas... son un poco extrañas. Parte de sus rarezas es esto de que se toman fotos, pero solo de la cintura para abajo... hablan mucho de ‘guardar el anonimato y de no exponerse demasiado’ así que solo me prestaron esta prueba de que encontré buena compañía (hoy me han tocado durante todo el día, es fabuloso, sobretodo una que administra un bosque en la vida posmoderna).

Me temo que ya no voy a regresar a La Cruz, al menos en muuucho tiempo, aunque me encanta andar en carro y la velocidad de las carreteras, creo que no estoy para otro viaje de 6 horas... No me puedo quejar, desde que nos separamos he tenido suerte, y ellas insisten en que no me olvide nunca de donde salí, que todo pudo salir mal si no hicieran su trabajo con los hilos de la Divina Providencia -she moves in Mysterious Ways-, que son los mismos que me tenían asustado cuando esos desgraciados que nos separaron me tiraron al botadero. Fue una suerte que quedara tan cerca del mirador y que fuera la hora del atardecer que habían planeado ir a ver ahí. Una de ellas me vio cuando se montó al carro para irse a Puerto Soley, creyó que yo era otra cosa que no soy. Cuando me vieron mejor, me desearon, y corrí porque creí que eran unas viejas brujas malas y chochas que me iban a tirar todavía más largo en el botadero.

Me montaron en un auto, y se atarantaron todas. Se veían muy emocionadas y muy apuradas... de la emoción hasta dudaron si yo era yo... y me manosearon todo...justo AHÍ!!! Cuando llegaron a la playa, no encontraron lo que fueron a buscar (¿sabes lo que es una máscara de caparazón de cangrejo?), pero dijeron que ya no importaba. Y me empezaron a contar cosas de ellas y de mi nueva vida...La que iba manejando, es la Sirena, a ella, la que me vio, que es Humo, le dijo que tenía que quedarse conmigo porque me había estado llamando hacía mucho y que ya no podía ponerle al presente esas excusas de mediano plazo, que arreglara el mediano plazo luego, pero que ahora le tocaba hacerse cargo de mí por el tiempo que fuera, porque no sabían como llevarme de regreso contigo. Y la Sirena sonrió mucho y dijo que sí, que me iba a llevar a su casa en un tercer piso donde la vista de la ciudad es hermosa... aunque ahora que ya estoy aquí, sé que se siente diferente a los atardeceres que vimos allá...

Mamá Sirena me presentó a otro hermanito, que se llama Mar, según entendí lo lleva colgando cada vez que sale, porque pasó muchas horas frente a la computadora (mamá Simona, ¿sabes acaso qué es un geek??)... las oí decir que alguna vez pensaron en deshacerse de él en este viaje, pero cambiaron de opinión porque se dieron cuenta que él no tiene la culpa (eso le pasa mucho a la gente, según he aprendido... como que nunca saben bien lo que quieren, y luego por eso andan tirando lo que no es, como si fuera basura)... Dijo también que me parezco a mi prima Luna, pero que yo soy el más hermoso yo!! Y le contó de mí a la tía Sirena.

Le mandaron una señal de Humo a la Abuela Hannah, que sabe muchas cosas y fue la que la ayudó con Pinky (una amiga grande que aún no me presentan, pero que según ellas se va a entender muy bien conmigo)... no contestó nada de vuelta, ni el abuelo Oso, entonces invocaron a la tía Sardina... que tampoco contestó porque estaba en la casa de alguien y en ese momento no podía, pero después sí pudo y dijo que me dieran agua de pinos blancos. Tenía mucha hambre, así que me la bebí toda... me llenaron el vaso tres veces y la panza se me puso gorda... como decías que era la tuya antes de que yo saliera de ahí. No sabe igual a lo que siempre he bebido, pero ya me acostumbré... Por un rato me dejaron en un cuarto cerrado y muy caliente, y más tarde cuando regresaron de las fiestas las escuché hablar de unas forasteras muy excéntricas que de cenar pidieron algo de un perro sin nada. Luego ví como desarmaban algo y me lo pusieron en la leche en bolitas, hablan mucho de cuanto van a gustarme las bolitas, pero yo no les creo... me supo asqueroso (a puro perro).

Humo me habló bastante de la vida urbana y de nuevas reglas de comportamiento, me asustó un poco, pero es que ella es así (medio necia, con problemas de síntesis para no decirlo siempre todo), dijo que tenía que comportarme civilizadamente si quería irme con ellas, que iban a ser 24 horas de vida nómada llena de cambios, que 6 de esas horas las tenía que pasar en el carro, que podía estresarme mucho o confiar, creer y esperar al final de las 24 horas cuando las cosas iban a comenzar a ‘normalizarse’... me dijo que también me tengo que acostumbrar a usar un fuchi para hacer mis cosas (un fuchi es una caja con arena y periódicos que me llevaron anoche). Jeje... cuando veníamos de camino me pareció más divertido salir del fuchi portátil que había en el carro y terminar de hacer chis en las enaguas de mamá Sirena (no lo sabía, pero las Sirenas se ponen enaguas cuando salen del océano... para ir a la ciudad)... Te juro que me porté bien, no me mandes a pellizcar, no hice nada más porque habían problemas serios si yo le hacía algo a los asientos del carro de Humiabuela (parece que no es como ellas tres y que nunca ha profesado el gatismo, no le interesamos; eso si, nunca ha sido cruel como los desgraciados del botadero).

Y tal parece que a Humo le dio por hablar más de la cuenta, porque la dueña del bosque y mamá Sirena le dijeron que se callara cuando me comenzó a hablarme de sexo y de mi castración en el mes de octubre... No puedo esperar a saber más de eso, me dio mucha curiosidad. Ya sé lo que dices siempre: Curiosity killed the cat but satisfaction brought him back... y yo aquí estoy de puro curioso, hace un rato conocí la lluvia, que no sé si me gusta.

Me haces falta, pero no te preocupes, que ellas me hacen mucha gracia, cuando están juntas se les olvida mucho lo malo, y se ríen en cantidades.

Cariñitos y pelos,

Tu pequeño Simón




6 comentarios:

Sardina albina dijo...

¡Bienvenido, Simón! Tus lindas rayitas me recuerdan a la Tía Campanita, (1978-1988), cuyos humildes orígenes eran el caño de la Avenida Central de Moravia, sita antigüo Bazar Zamacú. Nota bene de tía Sardina Intolerante a la Lactosa: Leche solo cuando es lo único que hay de comer. No hay nada peor que un gato con gas.

Sirena dijo...

¡Me hiciste llorar Humo!!!! ¡Hoy ando llorona... sirena-llora me llamo! Pero hermoso... Dice Simón que gracias...

Ana dijo...

Andamos igual Sirena, lloré aquí y allá! Pero siempre en media clase... no puede ser!!
Simón es receptivo, sabe que se nos olvida lo malo y las palabras brotan sin obligarlas.
Simón y Mar tienen tías nuevas que los chinearán mucho, de eso no hay duda.

Jaqui dijo...

Simón sos un divino! Me leí toda la historia, y no sé si es el clima o que...pero me conmovió montones!

Estás rebien cuidado, disfrutalo mucho!

Denise dijo...

Qué hermoso... quieroooo un gatooooo
Además decile a Simón que para ser tan pequeñito escribe muy bien.
Un abrazo

Murasaki dijo...

Simón guapo! Estás divino...me recordás a la primera gata que tuve (vivió 18 años)

Me alegra saber que encontraste un buen hogar :)